Después de dos semanas de tensión, Pablo Moyano y el fiscal Sebastián Scalera se encontraron cara a cara. El número dos del gremio de Camioneros y vicepresidente de Independiente declaró ayer en el Departamento Judicial de Lomas de Zamora, en la causa en la que se lo investiga por asociación ilícita y defraudación contra el club de Avellaneda.

Tras casi ocho horas en los despachos judiciales, Moyano negó los cargos, desconoció las pruebas que le exhibió el fiscal y avisó que denunciará al procurador bonaerense, Julio Conte Grand. Daniel Llermanos, abogado defensor del gremialista, dijo que el jefe de los fiscales llamó a la fiscalía durante la mañana para pedir que el indagado quedara detenido.

Conte Grand, en tanto, rechazó la versión de Llermanos y dijo que es posible que la situación de Moyano se complique. "Yo no llamé en ningún momento y menos para eso, es absurdo. Hasta dije que no podía quedar detenido hasta que se resuelva la apelación que se hizo a la resolución del juez", señaló el procurador a LA NACION. Además, Conte Grand dijo que Pablo Moyano "perdió una gran oportunidad".

El juez Luis Carzoglio no asistió a la indagatoria, a pesar de que Moyano pidió que estuviera.

"Hemos leído tres o cuatro de los 32 cuerpos del expediente y no aparezco mencionado en ninguna parte", dijo Moyano. Y agregó: "Se va a tener que anular la causa". Además, Moyano dijo a LA NACION: "Si tenía alguna preocupación, ahora me voy a mi casa totalmente tranquilo".

"Yo no vendo choripanes, ni revendo entradas ni recaudo la plata de los trapitos. Se nota que es una causa armada por el Gobierno y daba risa. Es una vergüenza y una persecución política del Gobierno, a través de Patricia Bullrich", se quejó el hijo de Hugo Moyano.

Y añadió: "Dije todo lo que tenía que decir. En la causa me nombran las personas, pero no hay nada. Se termina toda esta mentira mediática y judicial del Gobierno".

En cuanto a cómo fue la indagatoria, fuentes judiciales dijeron a LA NACION que Moyano no respondió las preguntas del fiscal Scalera.

En el entorno de Moyano dieron versiones contradictorias. Su hermano Hugo, abogado y quien lo acompañó durante la declaración, dijo que Pablo declaró brevemente y no respondió las preguntas del juez. "Por razones de inexistencia de objetividad no se recibieron preguntas. Sería una contradicción teniéndolo recusado justamente por esa causa", dijo Hugo Moyano a
LA NACION . Se refirió, así, a la recusación del fiscal Scalera.

Pero Llermanos dijo a LA NACION que Moyano "respondió todo, cargo por cargo". Afirmó que estudiaron el expediente y que "la causa está vacía"."

El fiscal Scalera, quien ahora deberá decidir si pide al juez el procesamiento del gremialista, había pedido hace dos semanas a Carzoglio que ordenara la detención de Pablo Moyano. El juez de garantías de Avellaneda rechazó el pedido e indicó que no había prueba suficiente para detener a Moyano. Carzoglio denunció haber recibido amenazas de muerte y dijo que había una campaña mediática para presionarlo. Los Moyano agradecieron al juez públicamente, tras el rechazo de la detención. La medida del magistrado fue apelada y es estudiada por la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora.

Scalera había asegurado tener evidencias de que Moyano lidera una asociación ilícita en Independiente. Se trata, según él, de material obtenido a través de la interceptación de comunicaciones entre Moyano y Roberto "Polaco" Petrov, uno de los miembros de la hinchada del club, quien se encuentra detenido y estaba citado junto a su hija para declarar ayer ante el fiscal. Citados a indagatoria, Petrov y su hija Ayelén se negaron ayer a declarar.

Respecto del material de escuchas telefónicas que se le exhibió a Moyano, Llermanos dijo: "Solamente hay una charla entre el Polaco [Petrov] y Pablo [Moyano] donde preguntan si van a la cancha y si van con los pibes o no". Las pericias de audio determinaron que no hay irregularidad ni falsificación de entrada", dijo Llermanos a LA NACION.

Para la fiscalía, la banda presuntamente liderada por Moyano se dedicaba a cometer fraudes con entradas de protocolo impresas en el club y entregadas a la hinchada que las revendía. El fiscal basó su acusación en la declaración que hizo como arrepentido Pablo "Bebote" Álvarez, el jefe de la barra brava que sigue detenido.

Fuente: La Nación - www.lanacion.com.ar